Cuando sientas que el aire se acaba y la paciencia se escapa, respira hondo y usa una de estas:
⦁ “Veo que tienes un sentimiento muy grande ahora mismo. Aquí estoy contigo hasta que se haga pequeñito.” * Por qué funciona: Validas lo que siente sin juzgarlo. No le dices que pare, le dices que lo acompañas. Esto baja su nivel de alerta.
⦁ “Está bien estar enfadado, pero no está bien pegar o tirar cosas. Cuando estés listo para un abrazo, aquí te espero.” * Por qué funciona: Separas la emoción (que es válida) de la conducta (que no lo es). Pones un límite firme, pero mantienes el vínculo afectivo abierto.
⦁ “Ahora mismo tu no estas tranquilo y no nos podemos entender. Vamos a esperar y relajarnos para buscar una solución.” * Por qué funciona: Usas una metáfora que ellos entienden. Les quitas la presión de tener que “explicarse” cuando están bloqueados y te das a ti mismo permiso para no razonar con alguien que no puede escucharte en ese momento.
M. Schneider y expertos en psicología infantil.



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